Hoy abrimos el corazón para escuchar una historia de amor, fortaleza y esperanza.
La familia Abarca Nájera nos recordó que la vida se construye también en los momentos difíciles, cuando el acompañamiento, la fe y la unión se convierten en motor para seguir adelante.
Gracias por compartirnos su experiencia, por su generosidad y por enseñarnos que las familias no solo se definen por los lazos, sino por la capacidad de sostenerse, aprender y crecer juntas.
En el Instituto Universitario del Sur creemos en las historias que inspiran, en las voces que dejan huella y en las comunidades que se construyen desde la empatía.
Hoy, esta historia ya forma parte de la nuestra


















